Se terminó la luna de miel

FelipeLunaMielPor Alberto Pérez García

Estamos a unos días para que se cumplan seis meses desde que Felipe de Jesús Jiménez Bernal tomó el cargo de Presidente Municipal de Tequila, Jalisco. En estos seis meses, Felipe ha tenido el poder para cambiar lo que era necesario cambiar y mejorar lo que requería mejora, con respecto a los resultados que tuvo la administración anterior de Gilberto Arellano Sánchez.

Es tiempo, pues, de comenzar a exigir cuentas y resultados concretos. Tal vez haya alguien que opine que es muy pronto para que los resultados sean palpables. Ciertamente no es así. Por el contrario, ya que si un gobierno va a mostrar de qué está hecho, lo puede hacer desde el primer día.

Tal vez haya opiniones en cuanto al por qué empezar a pedir cuentas y resultados hasta ahora. La respuesta es clara: todo ciudadano tiene el derecho y la obligación de pedir cuentas y resultados a su gobierno. El momento de hacerlo lo decide cada persona. Ciertamente no es grilla, como podrían pensar algunos, puesto que como es de todos sabido, simplemente se ejerce un derecho y una obligación.

Invito también a todo ciudadano a ejercer su derecho y a cumplir con su obligación cívica, máxime cuando sabemos que nuestro gobierno municipal nos cuesta a los contribuyentes casi 70 millones de pesos anuales en costos operativos.

¿Qué se espera de este gobierno que no hicieron los tres anteriores?

1.- Controlar el endeudamiento excesivo, especialmente si ese endeudamiento es para pagar gastos operativos (nómina, prestaciones, viáticos, etc.).

2.- Eficientar la recaudación de impuestos. (En el ayuntamiento pasado cayó la recaudación, lo cual es un problema porque en esto se basa el gobierno federal para otorgar participaciones. A menor recaudación, menos participaciones). Todo ingreso por cualquier concepto debe pasar por Tesorería.

3.- Ser inclusivo. No se puede esperar un buen gobierno si se excluyen a quienes no votaron por el partido gobernantes (que es el 65 por ciento de los ciudadanos tequilenses, sin contar a los que no votaron por ningún partido). Dicha inclusión debe empezar, indispensablemente, en el mismo cabildo haciendo equipo con los regidores de todas las facciones políticas.

4.- Ser congruente. Las acciones de gobierno deben ser acordes a las necesidades. Para ello, el Presidente cuenta con un asesor en cada ciudadano. Para hacer las cosas mal, no se necesitan malos asesores.

5.- Ser legal y transparente. Cumplir la ley, desde la perspectiva de un gobierno, no es cuestión de preferencias, posibilidades o intenciones. Es una obligación; más obligación incluso que hacer obra pública u organizar festivales en la plaza principal. Hacer una obra o evento no es por ley (con excepción del informe anual de gobierno). Lo que sí es ley es el trabajar con transparencia y honestidad. Precisamente en el rubro de transparencia es donde los anteriores gobiernos dejaron mucho que desear.

Es tiempo, pues, de cuentas claras, de acciones concretas y de resultados que beneficien a los habitantes del Municipio de Tequila.

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