Necesitamos capacitación política de la mujer (Primera parte)

Colabora SilviaEn las próximas semanas me he propuesto escribir algunos pensamientos que me parecen importantes, y más ahora que se aproxima un proceso electoral tan crucial para el futuro del país.

Había pensado en cómo las mujeres podemos capacitarnos para aportar más calidad y no sólo cantidad, en las próximas elecciones. De esta inquietud han surgido varias ideas que les quiero compartir, esperando que les sean de mucha utilidad.

El asunto es que las leyes electorales ya exigen la equidad de género, o sea, que debe haber igualdad entre mujeres y hombres en las planillas de candidatos. El problema es que muchas mujeres que participan en planillas no saben realmente de qué se trata su participación.

Por ejemplo, hablemos de que su labor como funcionarias municipales es “política”. Pero, ¿qué entendemos por “política”?

Actualmente muchas mujeres (y hombres también) piensan que “un político” es un grillo que anda buscando un hueso en el Ayuntamiento y para conseguirlo promete mucho pero no cumple casi nada. O sea, es un mentiroso y un ambicioso. Esta idea de la política es muy negativa y también equivocada; por lo menos insuficiente.

La realidad es que dos señoras que se encuentran en los lavaderos y comienzan a platicar sobre la manera de mejorar el servicio del agua, ya están haciendo política. O cuando dos mamás comentan sobre la educación deficiente que reciben sus hijos en la escuela y se preguntan qué hacer al respecto, están ya haciendo política.

Porque la verdadera política es lo que dos o más personas hacen cuando, al reconocer un problema común, buscan una solución para así vivir mejor en comunidad. Si así entendemos la política, entonces hacemos política en la familia, en el barrio, hasta en la iglesia. Este es un aspecto positivo de la política y sirve para encontrar soluciones a los problemas que como sociedad tenemos.

Entonces, la próxima vez que digas: “no me interesa participar, no soy político”, piénsalo dos veces y verás que te engañas a ti misma. Si no quieres ser política, tendrías que irte a vivir tu sola al cerro, sin contacto con otras personas. Sólo allá podrás ser “no-política”.

Hasta aquí por ahora. Nos leemos la próxima semana.

Saludos

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