PARTIDOCRACIA ¿PARA QUÉ? Primera Parte

Gráfico1La partidocracia es el gobierno de los partidos políticos y para los partidos políticos; es decir, lo que a los partidos políticos les conviene y de la manera que les conviene. En la constitución se dice que el gobierno en México es del Pueblo y para el Pueblo, pero esto ha dejado de ser cierto desde hace muchos años, porque para los partidos políticos el Pueblo ha pasado a ser un simple cliente de sus artimañas para mantenerse en el poder político.

Aquí comienzo una serie de comentarios, con la intención de involucrar a la opinión pública en un estudio que nos aclare el por qué hemos llegado a la situación en la que estamos actualmente. Necesitamos dejar al descubierto las verdaderas causas de los malos gobiernos municipales y la manera como el actual sistema de partidos se ha adueñado de nuestro país, de los recursos públicos y de las nóminas de los ayuntamientos.

En una encuesta que realicé en Tequila la semana pasada encontré que el 62 por ciento de los tequilenses piensa que los recursos son malgastados por el gobierno municipal. Sólo 6% piensa que sí se utilizan eficientemente los recursos y el 32 por ciento no supo responder.

En otro aspecto de la encuesta, el 62 por ciento dijo que la nómina del Ayuntamiento es excesiva. El 11 por ciento dijo que falta más personal y el 27 no supo responder.

La gente no está equivocada. Lo que hace falta es poner al descubierto la relación que existe entre dinero malgastado, nóminas excesivas y el sistema de partidos políticos.

Por ejemplo, ¿qué pueden tener en común un baile gratuito organizado por un candidato a la presidencia municipal durante una campaña electoral, y una pavimentación defectuosa en la que se utilizaron materiales de poca calidad, ya cuando ese candidato tiene un año de Presidente?

A simple vista parece que no hay mucho en común entre estas dos situaciones pero, analicemos el tema con cuidado…

Comienzo por admitir un hecho que está a la vista de todos. Los partidos políticos, según la ley, son entes o instituciones de interés público. Esto significa que los partidos se interesan por el bienestar general de la ciudadanía. Sin embargo, la realidad es que la manera de proceder de los partidos corresponde más bien a la de un ente de interés privado, o sea, a un negocio que ve por su propio beneficio y considera a otros partidos políticos como rivales, como competencia para su negocio.

De este comportamiento de los partidos escribiré más en las siguientes semanas; lo que sí puedo decir por ahora es que, para un mal gobierno, el interés particular (el negocio) tiene preferencia sobre el interés público; y la ley es un estorbo para sus inconfesables propósitos.

Las plataformas políticas, o sea, la declaración de principios ideológicos de todos los partidos son excelentes; no tiene defecto alguno. Pero una cosa es lo que quieren hacer y otra cosa muy diferente es lo que hacen realmente.

Entonces, si los partidos son realmente negocios privados, esto explica todas esas cosas raras e ilegales que hacen los partidos para mantenerse en el poder a como dé lugar: compra de votos, entrega de regalos y despensas, organización de bailes, desprestigiar a los rivales, decir que los otros son los malos y nosotros los buenos, etcétera.

Y ya en el gobierno, el celo de negocio lleva a los partidos a resistirse a la transparencia e informar de sus acciones, a admitir aviadores y gente innecesaria en la nómina para pagar compromisos de campaña, a cobrar obras inexistentes y el dinero se utiliza para los gastos de la siguiente campaña (a diputado tal vez), a beneficiar a los suyos y discriminar contra los otros.

Todo esto es lamentable, pero lo que más nos debe interesar es que de todo este “sistema viciado” lo que tenemos es una casa dividida, unos contra otros, donde se suele atropellar la dignidad de las personas.

Otro resultado es que los recursos públicos, entre ellos la nómina del Ayuntamiento, están secuestrados por intereses privados de partidos. Por eso la nómina es excesiva y por eso abundan los aviadores, de los cuales hablaré luego. El interés público ya no es lo que se busca.

El malgasto de los recursos ocasiona que el dinero no se utilice donde se debería: en obras y programas de interés público. La ley y los reglamentos son letra muerta para un mal gobierno.

Y puesto que los intereses son muchos, no tengo la menor duda que este “sistema viciado de partidos” intentará defenderse de muchas maneras para que la situación actual se mantenga. Pero el Pueblo de Tequila no saca nada de esto y debe rechazarlo.

La actual administración municipal de Felipe de Jesús Jiménez Bernal es claro ejemplo de la inutilidad del sistema de partidos. Los regidores han dejado de ser oposición, porque están muy cómodos en sus puestos y sólo esperan que Felipe cometa todo tipo de tonterías para así tener mejores posibilidades de ganar ellos la siguiente elección. Pero, ¿y el Pueblo que gana de esto?

Esta administración no ha hecho obra pública, pero está sentada en 30 millones de pesos del programa FAISM (Ramo 33) para gastarlos  en diciembre, según se supo, para tener un mayor impacto en el próximo proceso electoral. Esto, por supuesto, sin proceso de concurso y asignando obras directamente a las constructoras de sus cuates. Otra vez, el interés privado sobre el público.

Así puedo enlistar muchas anomalías directamente atribuibles al sistema viciado de partidos políticos. Por ahora dejo estas palabras como introducción al tema, por lo que iré explicando como más detalle cada aspecto del problema.

Vamos Tequila… ¡¡¡Exige más!!!

 

Si desea hacer comentarios con respecto a este u otros temas, favor de enviar un correo a: apg2013gdl@yahoo.com o en mi muro de Facebook. Gracias

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