Gobierno Municipal intenta con amenazas reprimir la libertad de expresión

VLUU L100, M100 / Samsung L100, M100Por Alberto Pérez García

TEQUILA – El pasado 14 de septiembre presenté denuncias en la Comisión Estatal de Derechos Humanos y en la Fiscalía del Estado en contra de tres funcionarios del Ayuntamiento de Tequila, por hechos ocurridos en los últimos días los cuales claramente tienen el propósito de intimidarme para que ya no investigue las anomalías que están ocurriendo en el desempeño del gobierno que encabeza el Lic. Felipe de Jesús Jiménez Bernal.

Los funcionarios señalados son el mismo presidente, el director de seguridad pública Mario Iván Sandoval Verástegui y un empleada que labora en la oficina de turismo cuyo nombre desconozco.

De antemano afirmo que ningún acto intimidatorio impedirá que continúe realizando mi labor periodística, porque la sociedad tequilense requiere de información que le permita enterarse del estado “real” que guarda la administración pública municipal.

Invito a todos los actores políticos y a la sociedad en general a reflexionar sobre estas tácticas sucias que está empleando el gobierno de Felipe para suprimir mediante el miedo cualquier acto de disidencia. Esto lo digo porque lo que me ha acontecido no es la primera vez. Ya antes al menos dos líderes de opinión han sido amedrentados.

Cabe tomar en cuenta que estás tácticas intimidatorias deben ser condenadas por toda la sociedad, porque existe el riesgo latente de que si un periodista logra ser silenciado, es muy probable que también quieran aplicarla la misma estrategia para los futuros candidatos a presidente municipal a quienes Felipe considere como obstáculos para su pretendida reelección.

Ante los hechos recientes que narro a continuación, he decidido tomar algunas medidas de precaución porque creo que estoy en grave riesgo, pero estas medidas preventivas no incluyen mi silencio como ciudadano que aspira a un municipio donde cualquier persona pueda expresarlo que piensa sin temor a represalias del gobierno.

ESCRITO DE DENUNCIA POR AGRESIÓN

Y POR IMPEDIR MI LABOR PERIODÍSTICA

ALBERTO PÉREZ GARCÍA, mexicano, de 47 años de edad, periodista y editor del semanario I-REPORTAJES con circulación en Tequila, Jalisco, con domicilio para recibir notificaciones en calle General Arteaga #99 Col. Centro, Tequila, Jal., comparezco ante esta autoridad para denunciar hechos que me parecen ilícitos y que atentan contra mi integridad física y mis bienes materiales. Hago una breve descripción de los siguiente:

HECHOS:

La última semana de julio comencé mi labor periodística en la ciudad de Tequila, Jalisco, especializándome en asuntos de gobierno y política. Anexo dos ejemplares publicados a manera de prueba y para evidenciar el tipo de periodismo que realizo.

Desde los primeros días comenzaron a llegar a mí muchos rumores de que mi labor periodística no era del agrado de algunos funcionarios municipales y que me cuidara, porque estaban planeando hacer algo para callarme. Ante esto hice caso omiso, puesto que he trabajado como periodista desde 1995 y nunca he sufrido algún percance grave como resultado de alguna acción ilegal o violenta de funcionarios públicos, más allá de algunos insultos y solicitudes de corrección de notas.

Como parte de mi labor periodística el 26 de agosto publiqué un artículo sobre anomalías en la Dirección de Seguridad Pública (ver nota). Antes de la publicación hablé con el director Mario Iván Sandoval Verástegui para concederle su derecho a réplica, pero lo rechazó de manera prepotente. Luego, ya publicada la nota, uno o dos días después, me abordó frente a las oficinas del INE por la calle Morelos y me reclamó que lo denunciado por sus subalternos eran “puras mentiras”. Yo le dije que por eso quería hablar con él, para que respondiera a los señalamientos, pero me dijo “no te metas en problemas, porque vas ha hacer enojar a la gente”. Al final quedamos en que tendríamos una plática para aclarar dudas y posturas.

Luego, a fines de agosto sin recordar la fecha exacta, acudí a la finca marcada con el número 9 (nueve) de la calle México para verificar un reporte de que había albañiles del Ayuntamiento trabajando en una finca particular. Al llegar me percaté de que efectivamente ahí había un pintor del Ayuntamiento quien comentó que recibió órdenes de sus superiores para trabajar en esa finca. Continuando con la investigación, acudí a la oficina de Catastro donde me informaron que el propietario de la finca es la familia Delgado.

Más tarde ese día recibí la llamada del regidor Darío Wilfrido Mora quien me comentó que estaba frente a la presidencia una persona que deseaba hablar conmigo. Acudí de inmediato y al llegar se retiró el regidor. La persona era una mujer que luego me enteré que su nombre es Dalia Galván Aguirre quien labora como Directora de Agua Potable en el Ayuntamiento. Con ella estaba otra mujer de menor estatura, pelo rubio, que tengo entendido es su hermana o su hija, pero no estoy seguro, y labora en la oficina de turismo del Ayuntamiento.

De inmediato ambas mujeres comenzaron a reclamarme que porqué las estaba investigando. Yo les pregunté quienes eran. Sin más Dalia me agarró del brazo derecho y me jaloneó hasta su oficina donde se hacen trámites de agua y comenzó a insultarme, diciendo “porqué te metes en lo que no te importa”. Al ver que el momento estaba muy difícil tomé mi teléfono celular para hacer la denuncia a la policía pero Dalia quiso arrebatármelo de las manos; logré recuperarlo y mejor me salí de la oficina. Del hecho hubo al menos tres testigos que son secretarias.

De inmediato me dirigí a la Dirección de Seguridad Pública donde se encuentra el Juez Municipal, para poner mi queja contra la funcionaria agresora. Estando en la puerta llegó el Director de Policía Mario Iván Sandoval Verástegui quien accedió a citar a Dalia al siguiente día a las 12:00 pm, para llegar a una conciliación. En el momento el Mario Iván volvió a repetir las palabras que ya me había dicho antes: “no te metas en problemas, porque vas a hacer enojar a la gente”. Esto lo entendí como una justificación de la conducta violenta de Dalia.

Al siguiente día, a las 12:15 pm se realizó la audiencia de conciliación estando el director de policía presente. Dalia argumentó que se sintió invadida en su privacidad y por eso se puso agresiva aunque reconoció que fue un error de su parte. Yo le aclaré que no la conocía y que sólo estaba verificando si había albañiles del Ayuntamiento en la finca 9 (nueve) de la calle México, lo cual podría ser un desvío de recursos públicos para beneficio particular.

Dalia admitió que la finca no es de ella, pero que ahí renta su pariente, o sea, la mujer que la acompañaba cuando las conocí por primera vez y que labora en la oficina de turismo. Dijo que no tenía objeción en que continuara mi investigación e hicimos las pases luego que yo le pedí disculpas por algún malentendido. Por su parte, el director de policía me recomendó que para obtener información lo haga por Transparencia, para evitar problemas.

En los días siguientes ocurrieron dos incidentes donde la pariente de Dalia me agredió verbalmente; en una ocasión, cuando iba pasando en una motocicleta, me dijo: “hierba mala nunca muere”.

Luego el sábado 9 de septiembre, al concluir el segundo informe de gobierno en la Plaza Principal, siendo aproximadamente las 8:00 p.m., se acercó a mí esta mujer de la cual repito no se como se llama y dijo a mis espaldas: “es ese, el de pantalón gris y camisa cuadrada”; esto con la clara intensión de que yo la oyera.

Enseguida se me acercaron dos personas desconocidas; un joven de unos 16 o 17 años y una mujer de aspecto masculino de unos 20 años, quienes venían con un sujeto alto, también desconocido, visiblemente nervioso. Dos dos jóvenes intentaron obligarme a que borrara las fotos que había tomado del evento del informe y al negarme intentaron arrebatarme la cámara fotográfica; sin embargo, desistieron ante la multitud que estaba presente.

Intenté alejarme del lugar pero los tres sujetos me seguían. Fue entonces que opté por acudir con el director de policía Mario Iván Sandoval, que estaba ahí presente junto con otros policías, y le dije que los dos jóvenes se comportaban agresivamente y querían quitarme la cámara. Ante esto el funcionario respondió con una sonrisa burlona: “yo no veo que te estén queriendo quitar nada”.

Ante esta respuesta me sorprendí y me le quedé viendo a los ojos. Luego me dijo: “te dije que ibas a hacer enojar a la gente”. Fue entonces que entendí que Mario Iván tenía algún conocimiento previo de la agresión en concreto e incluso la toleró, puesto que yo esperaba que ordenara la detención de los sujetos, que estaban en ese momento a tres metros de distancia, para por lo menos investigar el motivo de la agresión.

Ya como a las 9:00 de la noche llamé por teléfono al secretario particular del Presidente Municipal, quien pasó la llamada al presidente Felipe de Jesús Jiménez Bernal. Le expliqué los hechos ocurridos horas antes y se comprometió a platicar con la mujer agresora quien como ya lo dije es su subalterna en la oficina de turismo, diciendo que no estaba bien optar por la violencia.

Le agradecí al presidente su intervención y quedamos que volveríamos a platicar, para ver que conciliación se podría tener con la mujer agresora y evitar más actos violentos. Sin embargo, a pesar de insistir en tener otra plática con el presidente, no me ha sido posible hasta el momento, por lo cual acudo a esta autoridad con la finalidad de evitar actos violentos y que me sea posible continuar con mi labor periodística.

Con base en los hechos antes narrados, y temiendo por mi integridad física y la de mis bienes y equipo de trabajo,

PIDO:

  1. Se me tenga presentando denuncia formal en contra de los funcionarios que menciono a continuación, a quienes señalo directamente como autores intelectuales de cualquier daño en mi persona, bienes materiales y equipo de trabajo, que pudiera ocurrirme en lo sucesivo como resultado de mi labor periodística. Y también se me cite para ratificar esta demanda, si es necesario.
  2. Se cite al Presidente Municipal de Tequila, Felipe de Jesús Jiménez Bernal, al director de policía Mario Iván Sandoval Verástegui y a la mujer agresora quien no me es posible aportar su nombre pero al parecer es pariente de la directora del agua Dalia Galván Aguirre y quien es subalterna y conocida del presidente por laborar en la oficina de turismo; esto para buscar una conciliación y así evitar futuros actos violentos.
  3. Que esta fiscalía general realice las investigaciones pertinentes para dar con los responsables de la agresión y se les conmine a no continuar.
  4. Que esta fiscalía turne copia del asunto a la Fiscalía Especial para Delitos contra Periodistas, para que esa autoridad tenga conocimiento de los hechos y proceda a darle el seguimiento prescrito por la ley y sus reglamentos internos.
  5. Que la fiscalía, en la medida de lo posible, ordene medidas de protección para que me sea posible continuar con mi labor periodística, puesto que estoy seguro de que las intimidaciones de las que he sido objeto por parte de funcionarios municipales claramente tiene la intención de callarme y que yo no escriba ni investigue más sobre la labor del gobierno municipal. Cabe mencionar que en mis investigaciones he detectado posibles delitos y daños al patrimonio municipal, de lo cual haré las denuncias ante las instancias idóneas.
  6. Se me notifique de los avances de la investigación y fechas de las citas de conciliación, al domicilio que aporté al principio de esta denuncia o bien al teléfono celular 33-1276-3181 o por correo electrónico apg2013gdl@yahoo.com

Sin más por el momento, quedo a la orden para cualquier aclaración.

Attnte

ALBERTO PÉREZ GARCÍA

Periodista

A 14 de septiembre de 2017.

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Presidente Municipal Felipe de Jesús Jiménez Bernal

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